JAMES BRAID, EL "PADRE DE LA HIPNOSIS"

¿CUÁNDO SURGE LA HIPNOSIS?

La denominación de Hipnosis y la iniciativa de definirla como procedimiento médico, terapéutico y de investigación, nace a partir de James Braid (1795-1860), previo a la obra de Charcot en Francia.

James Braid es una figura importante en la historia de la Hipnosis, tanto es así que para muchos es considerado el "Padre de la Hipnosis". De hecho, se podría argumentar que la hipnosis tal como la conocemos hoy no existía antes de Braid. Quitó la hipnosis de las sombras ocultas del mesmerismo, a través de sus ideas sobre la naturaleza del trance y acuñando la palabra "hipnosis" misma. 

Braid nació en Kinross, Escocia, y estudió medicina en la Universidad de Edimburgo. Su interés en el mesmerismo depertó la noche del 13 de noviembre de 1841, tras ver una actuación en Manchester del mesmerista Charles Lafontaine. Lafontaine era un verdadero artista teatral, un prototipo Svengali con una mirada penetrante y una larga barba negra, cuyo acto implicaba el uso del mesmerismo para hacer a sus sujetos impermeables al dolor. Sus demostraciones públicas consistían, por ejemplo, en quemar a los sujetos con velas sin sufrir consecuencia alguna.

Braid era un escéptico y estaba convencido que todo era un engaño basado en el ilusionismo. Sin embargo, algo despertó su interés, cuando al cabo de seis días regresó de nuevo al teatro para ver otra actuación y fue testigo de la incapacidad de los sujetos hipnotizados para abrir los ojos.

Sesión de Hipnosis: Jean-Martin Charcot

Intrigado por esto, Braid comenzó a investigar la fijación ocular, realizando experimentos con amigos, familiares, criados e incluso pacientes e incluso llevó a cabo una serie de experimentos con autohipnosis sobre sí mismo. Una oportunidad para experimentar sobre ello se presentó cuando llegó tarde a una cita y descubrió a su paciente mirando con fascinación a las llamas de una lámpara de aceite. Braid concluyó que la fijación ocular o la atención eran la clave del mesmerismo, y lógicamente una simple explicación física demostrable independiente del "magnetismo", de la "voluntad del mesmerista" o del "fluido universal". 

Braid comenzó a estudiar sobre el trance, descartando la idea de que el trance se lograba a través del largo ritual de los gestos de las manos. Para inducir el trance hacía que sus sujetos centraran su atención en una variedad de objetos iluminados, como llamas de vela o pequeños espejos, mantenidos a diferentes distancias de la cara. Esto producía un agotamiento en los párpados, que se cerrarían espontáneamente.

Al principio, Braid identificó este fenómeno con el sueño. Ya que él iba en contra de la corriente del mesmerismo (una asociación potencialmente peligrosa dentro de los intelectuales de la época), necesitó pensar en una palabra nueva para describir su descubrimiento. Su primera sugerencia fue “neurypnology” ("sueño nervioso"), que fue el título de su libro sobre el tema. Continuando con el tema del sueño, posteriormente pensó en "neuro-hipnotismo", de Hypnos -el dios griego del sueño. Braid rápidamente descubrió que la hipnosis tenía muy poco que ver con el sueño.

Como resultado, trató de popularizar el término "monoideismo", que significa el predominio de una sola idea durante la atención. Aunque esto describe con mayor precisión el proceso de inducción del trance, era demasiado tarde ya que la hipnosis ya había entrado en su lenguaje. La reputación de Braid comenzó a tomar una base sólida en sus experimentos y estudios, y la hipnosis comenzó a considerarse como un tema para la investigación en la medicina como técnica clínica válida. En ese sentido, se le puede considerar como el primer "hipnoterapeuta".

Braid usó el hipnotismo para tratar con éxito una amplia variedad de situaciones y problemas relacionados con la salud, como la de un hombre de 45 años que había sufrido cuatro años de movilidad limitada en su parte superior del cuerpo después de una lesión en la columna vertebral. Braid utilizó la hipnosis para aliviar el dolor en la médula espinal y los brazos, y después de dos meses de tratamiento diario, el hombre fue capaz de volver al trabajo. Braid también trabajó con víctimas de accidente cerebrovascular, casos de parálisis y condiciones reumatoides crónicas, así como dolores de cabeza, problemas de la piel y problemas sensoriales.

Braid identificó muchas características clave del estado de trance en sí, como la mayor conciencia sensorial que muestran los sujetos. Consideró, por ejemplo, que la audición en el estado de trance es unas doce veces más aguda que en la conciencia cotidiana. Este fue un hallazgo importante, que distingue el trance hipnótico del sueño ordinario. También observó que los procesos corporales autónomos, como la frecuencia cardíaca y la circulación sanguínea, pueden ser controlados en un grado notable mientras están en trance.

Braid, como cirujano de prestigio de la época, también investigó y desarrolló técnicas de inducción de trance para usar la hipnosis como anestésico en las cirugías, algo que se está llevando a la práctica hoy en día. Para que todo ello diera resultado, Braid insistía en que la hipnosis, como terapia sobre la salud, debía ser utilizada y llevada a cabo por profesionales.


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