Si no dejas de darle vueltas y de pensar “necesito un cambio”, tal vez te interese leer este post.

Al igual que sucede en la soledad, también existen cambios deseados y cambios impuestos. Hoy vamos a hablar de los primeros, de los que surgen cuando nuestra mente nos dice que necesita algo más para ser feliz y queremos dar el paso.

Los cambios deseados son los que nos motivan, los que nos hacen crecer y sentirnos realizados. Son cambios que se alimentan de ilusiones, de emociones y surgen de nuestras necesidades, dejando a un lado cualquier imposición ajena a nuestra voluntad. Son los que, en determinados momentos de nuestra vida, necesitamos para ser felices o más felices. Los que nos invitan a salir de nuestra zona de confort, sin miedo aterrador, pero a veces tal vez con algo de incertidumbre al pensar si seremos capaces de ir dando los pasos adecuados.

Estos cambios, para muchas personas llenan un vacío existente que necesitan ocupar, bien sea con un cambio de ciudad, un cambio de trabajo, un nuevo hogar, crear una nueva empresa, comenzar una vida sana, ser padres por primera vez e incluso llenar el vacío del corazón.

Puede ser habitual que los cambios deseados, a pesar de querer llevarlos a cabo, te den algo de miedo ya que te embarcas en una nueva experiencia sin manual de instrucciones. Si has tomado le decisión firme y es lo que te hace feliz, adelante y no permitas que tus miedos ni temores te invadan, déjalos a un lado. Cada cambio implicará un boom de nuevas experiencias en tu vida: conocer a nuevas personas, superar nuevos posibles problemas; crear, descubrir y vivir una nueva parte de tu vida, crecer día a día, pero sobre todo, ya que ha sido o va a ser tu decisión, disfruta al máximo del nuevo viaje y pon el máximo de ilusión en todo lo que hagas.

Dependiendo del tipo de persona que seas y de si eres más o menos impulsiva, hay dos formas de embarcarse hacia el cambio: hacerlo de repente, sin pensarlo y actuando; o bien meditándolo tranquilamente. El caso es que si necesitas dar un nuevo paso hacia delante en tu vida, no te quedes con las ganas, pero siempre analiza los pros y contra y estudia tu capacidad de resolver los posibles obstáculos que te vayas encontrando en el camino para no desmotivarte. Ante todo, es importante que no lleves a cabo decisiones basadas en un momento puntual de enfado, de irritabilidad o de estrés (este debes aprender a controlarlo), no será una buena opción. Recuerda que en este tipo de cambios, las decisión deben ser tomada sin que implique una obligación.

 

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